Épica etapa maraton del Rally Clásicos del Atlas Solidario

La etapa maratón de esta edición del Rallye Clásicos del Atlas Solidario ha pasado una importante factura a los participantes. Dividida en dos jornadas, el impresionante atlas primero, y el árido desierto después, han puesto a prueba la resistencia de personas y máquinas, prueba que muchos no han podido superar.

Con la disputa de la segunda etapa, casi sin aclimatación, los participantes de este Rallye Clásicos del Atlas han vivido unas jornadas épicas, donde el espíritu de aventura, la superación personal y el compañerismo han salido a relucir.

Esta etapa se disputaba en dos jornadas de características totalmente diferentes. Se comenzaba el lunes 15 con un primer tramo de regularidad en las proximidades de Midelt, un tramo de 36 kilómetros, sobre un terreno aparentemente sencillo, pero con numerosas trampas en forma de regueros y algún oued que puso las cosas difíciles a muchos vehículos de tracción a solo dos ruedas. La navegación también jugó un papel importante, la perdida de algunos participantes provocaba los primeros excesos de tiempo y las primeras penalizaciones, una primera prueba que todos los equipos superaron con mayor o menor fortuna.

Apenas sin descanso les esperaba otro tramo puntuable. Espectacular travesía del Atlas, paisajes demoledores, fuertes desniveles y cambios de ritmo, sobre una pista traicionera que comenzaba a cobrarse sus víctimas y donde las mecánicas sufrieron de lo lindo, solo compensado por la espectacularidad del marco que envolvía la competición. Un recorrido de 56 kilómetros para el que se disponía de 100 minutos, poco, dadas las características del terreno ya que la navegación no ofrecía dificultad. Tras un reagrupamiento en el que los participantes realizaban algunas reparaciones de urgencia, a última hora de la tarde se dada la salida al último tramo de la jornada, un recorrido de 47 kilómetros, disponiendo de 100 minutos para la realización del mismo, totalmente nocturno y aunque la pista se encontraba en buen estado y la navegación resultaba sencilla, la dureza del terreno pasaba factura a las monturas, especialmente a los turismos, teniendo que ser remolcados algunos de ellos hasta la meta situada en Gourrama. De allí a la salida del siguiente tramo situado en Erfoud, los equipos disponían de total libertad para organizarse el enlace, aunque se veían obligados a robar tiempo al sueño para volver a poner a punto sus monturas.

El último sector de esta etapa maratón contaba de un largo tramo de 85 kilómetros, sobre un recorrido variado, rápidas pistas y algunos pasos arenosos, donde los todoterrenos tenían problemas y los turismos ya fueran 4×2 o 4×4 han vivido sus horas más agotadoras. Un reguero de averías ha ido el retraso a numerosos participantes, antes conocida Escalera Celestial, donde se situaba el primer control de paso, muchos participantes se encontraban a pie de pista intentando solucionar problemas mecánicos. Tras él, un tramo de navegación pura, con un solo rumbo para llegar a la ciudad de Orión donde se encontraba el siguiente control, y después la temida arena. Largos pasos de fina y blanda arena que han provocado numerosas atascadas, donde los copilotos han tenido que palear, empujar, desenterrar y que ha sacado a relucir el compañerismo en este Rally Clásicos del Atlas Solidario. Una pista regada de vehículos atascados, planchas por todos lados, eslingas y compañerismo a raudales, han sido las características de la jornada. Las dificultades han provocado una gran criba, donde una veintena de participantes se han visto obligados a abandonar la etapa y donde muchos han perdido toda opción de luchar por los puestos de cabeza.

Tras esta épica maratón la clasificación la encabeza el Nissan Gr de Rafael Podadera y Miguel Pubiano, con David Calderón y José M. López (Toyota Land Cruiser) en segunda posición, ambos con cero puntos de penalización. Cierra el podio el Jeep Wrangler de Castor J. Ortega y Mª Carmen Díaz.

Mañana la caravana se dirige al Erg Chebbi para disputar una nueva etapa.